6.4.16

Todo se comenzará a quedar en silencio, apagarse con la seguridad de un «para siempre», a fundirse con la nada, a moverse sólo gracias al viento de la muerte que andará como gato rabioso, recorriendo los barrios, con la felicidad que antes podíamos ver sólo en algunos cangrejos, así se irá meciendo como esa arena invisible que duerme tranquila en los parajes olvidados de la casa y al final parecerá que ninguno de nosotros estuvo aquí.